La crisis financiera desatada por la intervención y el cierre de Ueno Bank terminó de sacudir al gobierno de Paraguay. El presidente Santiago Peña presentó su renuncia al cargo, luego de perder el respaldo del Partido Colorado, la fuerza oficialista que hasta ahora sostenía su gestión y cuyo principal referente, el expresidente Horacio Cartes, anunció que acompañaría el juicio político en su contra.
La decisión llegó después de una escalada política que dejó al mandatario cada vez más aislado. El Congreso debatía el pedido de destitución impulsado por legisladores opositores y disidentes del oficialismo, mientras dirigentes colorados reclamaban públicamente su salida. La crisis bancaria, que dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a sus fondos, se convirtió así en una amenaza directa para la continuidad del Gobierno.
El golpe político más fuerte para Peña llegó de su propio espacio. Horacio Cartes, expresidente de Paraguay y titular de la Asociación Nacional Republicana (ANR), anunció que el Partido Colorado acompañaría el juicio político contra el mandatario. La decisión tuvo un peso particular porque fue el propio Cartes quien impulsó su candidatura presidencial en 2023 y conserva una fuerte influencia sobre la estructura partidaria.
“Como presidente de la Asociación Nacional Republicana, no estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados”, escribió Cartes en su cuenta de X. En el mismo mensaje sostuvo que su partido acompañaría el proceso “a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la República”.
El pronunciamiento terminó de quebrar el respaldo político que Peña necesitaba para sostenerse en el poder. También se sumó el presidente del Congreso, Basilio Núñez, quien pidió la renuncia del mandatario en medio de la discusión parlamentaria.
La Cámara de Diputados debatió el pedido de juicio político presentado contra Peña y el vicepresidente Pedro Alliana. La acusación reunió inicialmente 35 firmas y planteó un supuesto mal desempeño de sus funciones, con cuestionamientos vinculados con el manejo de la crisis bancaria, presuntos conflictos de intereses y la actuación de organismos públicos.
Para que el proceso avanzara al Senado, la Cámara baja debía reunir 53 votos sobre un total de 80 diputados. En la Cámara alta, la destitución requería el respaldo de 30 de los 45 senadores. La oposición y sectores disidentes del oficialismo anticiparon que apoyarían la acusación.
Uno de los puntos centrales del cuestionamiento es que Peña había tenido acciones en el grupo empresario vinculado con Ueno Bank, aunque se desvinculó de esa participación en 2025. Los legisladores también apuntaron contra presuntas operaciones financieras con empresas relacionadas y la respuesta del Ejecutivo frente a las irregularidades investigadas.
El origen del conflicto fue la intervención y posterior disolución de Ueno Bank, ordenada por el Banco Central de Paraguay. La entidad tenía cerca de 3 millones de clientes en un país de poco más de seis millones de habitantes. El cierre dejó a una parte significativa de la población sin acceso a sus depósitos y provocó largas filas en las sucursales, reclamos y protestas en Asunción.
FUENTE: Ámbito / NA.