Hay sueños que se construyen con horas de entrenamiento, esfuerzo y perseverancia. Y hay otros que, además, necesitan de muchas manos tendidas para convertirse en realidad. La historia de Thiago Sosa reúne ambas cosas: la pasión de un niño de 11 años por el karate y la solidaridad de toda una comunidad que se unió para ayudarlo.
El karateka trenquelauquense consiguió reunir los fondos necesarios para viajar a Mérida, México, donde se disputará el Mundial de Karate del 22 al 25 de octubre. Allí tendrá la oportunidad de representar a la Argentina, un sueño enorme para cualquier deportista y, especialmente, para un chico que comienza a recorrer un camino de grandes desafíos.
Thiago es 1° Dan, cinturón negro, representa al Dojo Ryokukan del sensei Eduardo Alonso e integra la Selección Nacional. Detrás de ese logro hay dedicación, disciplina y muchas horas de preparación, pero también una familia que lo acompaña y una comunidad que decidió hacer suyo su objetivo.
Cadena de solidaridad
Para reunir el dinero necesario, familiares, vecinos y personas que se fueron sumando a la iniciativa colaboraron de distintas maneras. Rifas, venta de pizzas, pollos y aportes solidarios fueron parte de un esfuerzo colectivo que, con cada pequeña contribución, acercó a Thiago un poco más a México.
El objetivo se cumplió. Y la alegría por haber conseguido el dinero se transformó también en una profunda emoción y en la necesidad de agradecer a quienes estuvieron presentes.
A través de las redes sociales, la familia de Thiago compartió un mensaje cargado de gratitud para todas las personas que colaboraron y acompañaron el camino hacia este sueño.
“Hoy queremos agradecer profundamente a cada persona que nos ayudó, nos acompañó y puso su granito de arena para que Thiago pueda cumplir este sueño tan grande: viajar a México y representar a nuestro país en un Mundial de Karate con tan solo 11 años”, expresaron.
En sus palabras, destacaron que detrás del viaje hay mucho más que una meta deportiva: hay sacrificio, emoción y una enorme muestra de afecto.
“Cada rifa, cada pizza, cada pollo, cada colaboración, cada palabra de aliento y cada gesto de ayuda nos acercó un poquito más a este sueño”, señalaron, al poner en valor cada aporte recibido durante la campaña solidaria.
La familia también reconoció lo que significó sentirse acompañada por tantas personas en un momento tan importante.
“Quizás muchos no se imaginan lo que significa para nosotros como familia sentirnos tan acompañados. Nos demostraron que, cuando hay un sueño y muchas personas con ganas de ayudar, las cosas se pueden hacer realidad”, manifestaron.

Thiago no viaja solo
Cuando llegue el momento de competir en México, Thiago llevará su cinturón negro, el aprendizaje de sus entrenamientos y la ilusión de representar a la Argentina en un escenario internacional. Pero también llevará algo que no cabe en una valija: el cariño de cada persona que colaboró para que pudiera estar allí.
“Thiago no viaja solo: lleva con él el cariño de cada persona que hizo posible este momento”, expresó su familia, que agradeció a quienes creyeron en él y lo ayudaron a alcanzar esta oportunidad.
“Gracias por creer en él, por apoyarlo y por ayudarnos a cumplir algo que va mucho más allá de un viaje: la oportunidad de representar a nuestra querida Argentina en el mundo”, compartió la familia.
Y cerró con una frase que resume el espíritu de todo lo vivido: “¡Este sueño también es de ustedes!”.
Así, con el respaldo de su familia, el acompañamiento de su dojo y el cariño de una comunidad que se puso de pie para ayudarlo, Thiago Sosa se prepara para dar un paso enorme en su camino deportivo.
Desde Trenque Lauquen hasta Mérida, llevará los colores argentinos y la certeza de que, detrás de cada gran sueño, también puede haber un pueblo entero dispuesto a ayudar a cumplirlo.
FUENTE: NR5.