Los deseos del Gobierno por tratar (y aprobar) la reforma electoral que incluye la eliminación o suspensión de las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) chocan con una realidad en la que los votos no aparecen.
Aunque Diego Santilli confía en aprobar el proyecto a mediados de noviembre, la Casa Rosada todavía no cuenta con los 37 votos que necesita en el Senado. La negociación depende de gobernadores, radicales y aliados provinciales.
Según versiones que circulan en el oficialismo, en la última reunión de la mesa política del Gobierno, Santilli habría asegurado que tenía los votos. Cuando le pidieron contar solo los apoyos garantizados, el número habría sido 31. “Son más expresiones de deseos que realidades”, resumió un operador oficialista sobre el optimisto que transmite el jefe de Gabinete.
Votos que van y vienen
En el Senado, el número mágico para sacar la reforma es, como se dijo, de 37 votos afirmativos. En el Ejecutivo admiten que hay más promesas que acuerdos cerrados: varios gobernadores quieren garantías de que La Libertad Avanza (LLA) no competirá contra ellos en sus provincias antes de comprometer a sus senadores. El Gobierno exige primero el voto. También hay pedidos difíciles de satisfacer, como el de un mandatario norteño que busca que la Corte Suprema habilite una nueva reelección que hoy tiene vedada.
“Los votos van y vienen. Un día están y otro no están”, comentaron cerca de Patricia Bullrich, la jefa del bloque oficialista en el Senado. “Es el dilema del huevo y la gallina; en este caso la puja es entre quién da el primer paso: los gobernadores quieren que le aseguren primero que no le van a competir en la provincia y el Gobierno pide primero el voto para eliminar las PASO; por eso no hay nada firme”, agregaron.
La base que el oficialismo considera segura son los 21 integrantes libertarios, más Julieta Corroza (Neuquén) y los santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia. En total, 24 votos. Para llegar a la meta, Santilli cuenta con apoyos que todavía generan dudas.
“Más expresiones de deseos que realidades”, admitieron en el oficialismo
En la UCR, el Gobierno cree tener siete de sus diez senadores: Mariana Juri y Rodolfo Suárez (Mendoza), Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela (Corrientes), Silvina Schneider (Chaco), Carolina Losada y Eduardo Galaretto (Santa Fe). Pero Losada rechazó públicamente eliminar las primarias, que considera determinantes para su llegada al Senado; además, ella y Galaretto no responden automáticamente al gobernador Maximiliano Pullaro.
En sus cuentas, Santilli también incluye a Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, alineados con el misionero Hugo Passalacqua, aunque en el Senado recuerdan que suelen acompañar al peronismo, que rechaza derogar las PASO. La salteña Flavia Royón responde a Gustavo Sáenz, pero tiene vínculos con Sergio Massa, enfrentado al proyecto junto con Gerardo Zamora. La jujeña Carolina Moisés, cercana a Sáenz, y el catamarqueño Guillermo Andrada, hombre de Raúl Jalil, también aparecen en el conteo oficialista, aunque sus votos podrían depender de la interna del PJ.
El peso de la economía
Otro respaldo incierto es el de la radical chubutense Edith Terenzi, que actúa junto al gobernador Ignacio Torres (Pro), pero conserva autonomía. En tanto que un senador radical advirtió que la economía puede hacer caer apoyos que el Gobierno da por propios: “Al Gobierno se le está complicando la situación económica”, advirtió.
También el tucumano Osvaldo Jaldo, que ayudó a que fracasara la ofensiva opositora en Diputados contra el DNU 70/23 y ha sido un aliado clave del Gobierno en otras votaciones, se opone a eliminar las PASO; esa postura transmiten las senadoras Sandra Mendoza y Beatriz Ávila. En la UCR, Maximiliano Abad ya se pronunció en contra, mientras que Daniel Kroneberger y Flavio Fama aún no fijaron posición. Kroneberger reclama que se considere al radicalismo en el armado pampeano, pero el Gobierno impulsa al vocero presidencial Adrián Ravier como candidato a gobernador.
El Pro es otro de los espacios aliados al Gobierno que rechaza el proyecto. Sus tres senadores —Martín Goerling, María Victoria Huala y Andrea Cristina— son votos relevantes para el oficialismo. Entre los peronistas no kirchneristas, Carlos “Camau” Espínola (Corrientes) busca postergar el debate hasta el año próximo para observar el escenario electoral provincial. Alejandra Vigo (Córdoba), por su parte, definirá su postura junto con su esposo, el exgobernador Juan Schiaretti.
Con pocos acuerdos concretos y muchas promesas, el Gobierno debe seguir negociando para convertir esos compromisos en votos y llegar a noviembre con la reforma aprobada.
FUENTE: Diario El Día