Daniel María Garbellini fue director nacional de Acceso a los Servicios de Salud y hoy está acusado de haber sido uno de los jefes de la asociación ilícita que habría operado en la Agencia Nacional de Discapacidad durante la gestión libertaria. Él lo negó rotundamente en un descargo escrito que presentó recientemente en los tribunales de Comodoro Py.
En ese documento, además, apeló a la religión para explicar por qué trataba como “hermano” a un lobista acusado de corrupción y le informaba las “ofrendas de esta semana” a otro beneficiario de los desvíos millonarios que investiga el fiscal Franco Picardi.
Esas palabras comprometedoras aparecieron en el celular de Garbellini, más precisamente en sus chats con Pablo Atchabahian, exsecretario de Salud del Municipio de Pilar y exdirector de ANDIS entre 2018 y 2019; y Miguel Ángel Calvete, empresario señalado como principal articulador del circuito. Junto a estos tres, Diego Spagnuolo completa la mesa de los cuatro presuntos líderes de la banda que señala la fiscalía en su acusación.
Según plasmó el fiscal Picardi en un dictamen de 228 páginas al ampliar las indagatorias, la palabra “ofrendas” aludía de forma inequívoca a retornos de dinero o dádivas derivadas de las adjudicaciones direccionadas en el sistema de compras SIIPFIS.
Sin embargo, Garbellini rechazó esta interpretación y argumentó que el vocabulario empleado responde a un contexto estrictamente religioso que compartiría con Atchabahian y Calvete.
Según detalló, conoce a Atchabahian desde el año 2010 a través del Instituto de Diálogo Interreligioso (IDI). El exfuncionario explicó que en ese ámbito espiritual es común el uso del “parentesco ritual”, un giro lingüístico por el cual personas sin lazo biológico se tratan de “hermanos” o “familia” para consolidar la confianza mutua.
“Mi trato con él no es íntimo. Pero acaso hemos tenido intercambios donde nos prodigamos el trato de ‘hermanos’, ya que en la fe, todos somos hijos de un mismo Dios”, se defendió el exfuncionario, que cuenta con la representación de los abogados Agustín Biancardi y Martín Olari Ugrotte.
Bajo esa misma lógica espiritual, Garbellini sostuvo que el término “ofrenda” constituía un lenguaje simbólico propio de la comunidad religiosa y no una referencia a coimas.
Sucede que en el celular del acusado, el fiscal encontró una conversación en la que el entonces funcionario le enviaba a Calvete un cuadro con nombres de empresas proveedoras de insumos con montos “a cobrar”, según surge del dictamen.
Para la fiscalía, Garbellini le estaba rindiendo cuentas al principal acusado de mover los hilos de la corrupción en la ANDIS, con un listado que muestra “dinero que empresas propias y ajenas debían cobrar, respecto de las cuales Miguel Ángel Calvete obtendría un rédito espurio por habilitarles su participación irregular en el SIIPFIS, que luego también implicaba retornos a funcionarios públicos”.
FUENTE: Infobae.