Argentina se encamina definitivamente a tener un nuevo marco regulatorio para la industria y comercio de biocombustibles, luego de que finalmente el plenario de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y de Presupuesto y Hacienda, en el Senado, firmara el dictamen para que el proyecto de ley elaborado por el oficialismo llegue al recinto.
De todos modos, según un reporte que elaboró la Fundación Barbechando, no es el único dictamen que salió del plenario: el acuerdo parlamentario no se pudo cerrar sin fisuras, y eso quedó demostrado en que el senador Fernando Salino (PJ-San Luis) presentó un dictamen de minoría en representación de los productores industriales de biodiésel de Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis, que vienen reclamando una mirada “más federal” en el reparto del corte.
Básicamente, no rechazan que se dispongan cambios en la normativa, pero sí que se habilite el ingreso de las grandes industrias aceiteras -procesadoras de soja- a un mercado interno históricamente abastecido solamente por las pymes.
Salino dijo que coincide con el fondo de la reforma -“cualquier voluntad que haya en elevar el corte nos parece adecuada”, dijo-, pero insistió en que el esquema de cupos todavía no refleja del todo la diversidad regional del sector.
En el bioetanol, cabe recordar, no hay ningún tipo de disputa entre la caña de azúcar y el maíz, que ya acordaron repartirse en partes iguales la producción.
Qué cambia en la nueva ley
Con todo, los principales puntos de la ley que llegará al recinto son los siguientes:
Estos puntos son los que ya se conocían, y a eso se sumó un aspecto nuevo vinculado con la “interna” en el biodiésel: un piso del 3% para las pymes no integradas, con horizonte a 2036.
Concretamente, el dictamen incorpora una transición ordenada para el biodiésel, que va reduciendo de a poco la porción reservada a las empresas no integradas mientras crece, en paralelo, la participación de las empresas integradas (aceiteras).
De acuerdo con Barbechando, la novedad está en el final de ese recorrido: el piso mínimo del 3% para las no integradas queda garantizado hasta 2036, lo que le da a las pymes productoras una ventana de previsibilidad mucho más larga que la que ofrecía en los borradores que se negociaron en las semanas previas.
En este contexto, desde la Fundación celebraron que, después de tres cuartos intermedio y un año de debate, la política haya podido llegar a un acuerdo.
“La semana pasada decíamos que la demora no era neutral y que cada cuarto intermedio favorecía al esquema que los propios proyectos buscaban cambiar. Hoy ese costo dejó de acumularse: hay dictamen, y con él, una hoja de ruta concreta para el sector”, valoró la entidad.
Luego, volvió a repetir que Brasil es el norte a seguir, ya que allí se transformó la política pública de biocombustibles en una política de Estado de largo plazo, combinando cortes crecientes, incentivos fiscales y el despliegue de la flota flex-fuel.
FUENTE: InfoCampo.