Las abundantes lluvias registradas durante julio volvieron a demorar la cosecha de maíz , que avanza al ritmo más lento de toda la serie histórica.
Al 2 de agosto, apenas se había recolectado cerca del 20% de la superficie, frente a más del 50% que suele registrarse para esta época. Sin embargo, la producción estimada continúa en niveles récord y alcanzaría las 5,2 millones de toneladas.
La nueva estimación de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) incorporó un incremento de 176 mil toneladas respecto del relevamiento anterior, impulsado por un rendimiento promedio que se ubica como el segundo más alto desde la campaña 2018/19.
El principal obstáculo sigue siendo la elevada humedad del grano: las precipitaciones de los últimos dos meses impidieron que alcanzara el 14,5% requerido para su comercialización, frenando el inicio y el avance de la trilla en buena parte de la provincia.
La demora también incrementa los riesgos sobre los lotes que permanecen en pie, ya que prolonga su exposición a posibles vuelcos provocados por el viento y al desarrollo de hongos productores de micotoxinas, con potencial impacto sobre la calidad del grano.
El contexto climático explica buena parte de las demoras. Las precipitaciones de julio superaron ampliamente los promedios históricos en la mayor parte del territorio relevado, situación que también se refleja en los niveles de agua útil del suelo.
Para el próximo trimestre, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé lluvias por encima de lo normal y temperaturas dentro de los valores esperados para la época.
FUENTE: Infobae.