La relación bilateral Argentina - Brasil en materia de biocombustibles volvió a quedar expuesta tras el fuerte contraste que marcaron los principales exportadores de aceites del país, que elogiaron el impulso del gigante vecino a los combustibles sostenibles de aviación y cuestionaron la falta de incentivos locales.
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 48% de las exportaciones argentinas, difundieron un comunicado en el que compararon el avance de Brasil con el estancamiento normativo en Argentina.
En ese marco, recordaron que el Gobierno de Brasil reglamentó el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), previsto en la Ley del Combustible del Futuro, mediante un decreto firmado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva el martes 12 de agosto.
“La medida establece el marco regulatorio definitivo para la producción, certificación, comercialización y utilización del combustible sostenible de aviación (SAF). El programa establece metas obligatorias y graduales de reducción de emisiones para la aviación doméstica brasileña que comienzan en el 2027 y aumentan progresivamente hasta alcanzar una reducción del 10% en 2037”, señala el texto empresarial.
De esta forma, se crea un sistema nacional de certificación obligatoria para el SAF producido localmente o importado, el cual incluye requisitos específicos de trazabilidad y sostenibilidad. Se crea el Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF), que permite comercializar por separado el atributo ambiental del combustible.
“Vector de competitividad”
Según los aceiteros argentinos, Brasil estima una capacidad potencial de producción de 2.100 millones de litros anuales de SAF en 2030, lo que colocaría al país vecino como líder regional en combustibles sostenibles.
“La experiencia brasileña demuestra que la transición energética puede transformarse en una política de desarrollo productivo de las cadenas agroindustriales”, remarcaron CIARA y CEC al trazar el contraste con la situación argentina.
Las entidades subrayaron que los biocombustibles representan una oportunidad estratégica para agregar valor a materias primas agrícolas como los aceites vegetales. Señalaron que pueden estimular inversiones industriales, crear empleo calificado, fortalecer las economías regionales y, al mismo tiempo, beneficiar al consumidor.
En esa línea, insistieron en que la transición energética, bien regulada, puede convertirse en un vector de competitividad. Advirtieron que, sin un marco normativo moderno y previsible, la Argentina corre el riesgo de quedar rezagada frente a la agenda global de descarbonización.
El presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idigoras, fue más allá en el diagnóstico político y regulatorio. “Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviética y un proyecto de ley en el Senado que no tiene interés legislativo en ser sancionado”, disparó.
Idigoras planteó además que el rumbo debería ser exactamente el contrario. “El futuro de Argentina pasa por generar bioenergías basadas en materia prima agrícola con alta calidad y sustentabilidad, y fomentando la libre competencia”, sostuvo al reclamar un cambio de reglas.
Con ese telón de fondo, el dirigente empresario dejó un mensaje directo a la dirigencia política. “Es el momento de sancionar una ley en Argentina que genere futuro”, concluyó, al reclamar que el Congreso tome nota del modelo brasileño y de las oportunidades que se abren para la agroindustria local.
FUENTE: Ámbito / InfoCampo.