Javier Milei volvió a salir en defensa del rumbo económico de su administración y rechazó las críticas que apuntan al deterioro de la situación de numerosas familias y al cierre de empresas. Durante una entrevista radial, realizó un balance positivo de los primeros años de su gestión, sostuvo que se evitó una crisis de mayores dimensiones y aseguró que distintos indicadores muestran una recuperación que, según su interpretación, no siempre es reflejada por las lecturas más pesimistas sobre la economía argentina.
“No somos Suiza, pero estamos mejor que al momento de inicio”, afirmó el Presidente al referirse al escenario actual. El mandatario planteó que la comparación debe realizarse con el punto de partida de su Gobierno y no solamente a partir de las dificultades que todavía persisten en determinados sectores de la sociedad.
En esa línea, aseguró que durante los primeros dos años de su administración el Producto Bruto Interno acumuló un crecimiento del 11%. También sostuvo que existen niveles récord de PBI, consumo y exportaciones, y utilizó esos datos como argumento para defender el resultado de las políticas implementadas desde diciembre de 2023.
Además, rechazó la idea de que la Argentina atraviese una crisis económica generalizada. Según su análisis, el proceso actual representa una transformación profunda en la estructura de la economía y necesariamente genera ganadores y perdedores. Para explicar esa mirada, recurrió a conceptos del libro La economía en una elección, del periodista Henry Hazlitt, y cuestionó los análisis que toman determinados indicadores de manera aislada.
El líder de La Libertad Avanza (LLA) sostuvo que de los 16 sectores utilizados para medir la actividad económica, 14 muestran una evolución positiva. Dentro de ese esquema, también destacó como un resultado buscado la reducción de la participación del sector público, uno de los principales objetivos de su programa económico. “Uno siempre se puede parar del lado de los que pierden, pero también están del otro lado los que ganan”, afirmó el mandatario.
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el nivel de endeudamiento de las familias. Milei reconoció que los hogares atravesaron dificultades y vinculó parte del deterioro con lo que definió como el “ataque golpista de la oposición” ocurrido durante las elecciones del año pasado. Sin embargo, sostuvo que la recuperación de los últimos meses permitió mejorar las condiciones para que los deudores puedan negociar con las entidades financieras.
En ese sentido, explicó que las familias pueden “sentarse frente a los bancos a renegociar sus deudas a mayor plazo con mayores intereses”. La definición generó una mirada particular sobre el problema, ya que el Presidente puso el acento en la posibilidad de refinanciar las obligaciones antes que en las dificultades que enfrentan muchos hogares para afrontar sus compromisos.
También fue consultado sobre la cantidad de empresas que dejaron de funcionar. En lugar de considerar ese dato como una muestra directa de deterioro económico, el jefe de Estado sostuvo que el indicador debe ser observado junto con la evolución del empleo. “Así como se destruyen empresas se crean empresas”, afirmó.
Según su explicación, la tasa de desempleo se mantiene estable a pesar de que se incrementó la cantidad de personas que buscan incorporarse al mercado laboral. También aseguró que el número total de puestos de trabajo existentes en la economía aumentó. Para reforzar ese argumento, cuestionó la forma en que pueden interpretarse las estadísticas empresariales.
“Muchas de las empresas que cierran tienen un solo empleado. Es una trampa estadística”, sostuvo. Como ejemplo, planteó una situación en la que un empresario puede cerrar varias sociedades pequeñas y luego constituir una única firma que concentre la misma cantidad de trabajadores. De acuerdo con esa explicación, observar exclusivamente el número de empresas creadas o cerradas puede ofrecer una imagen diferente de la evolución real del mercado laboral. Para el jefe de Estado, el dato central debería ser la cantidad de personas empleadas y no únicamente la cantidad de compañías registradas.
Finalmente, volvió a utilizar el argumento temporal para defender el ritmo de las transformaciones impulsadas por su gestión. El mandatario sostuvo que la Argentina arrastra problemas estructurales desde hace décadas y que resulta imposible solucionarlos en un período corto. “Usted no puede pretender revertir 100 años de decadencia en dos años y medio”, remarcó.
La frase sintetizó una de las principales líneas de defensa del Gobierno: la idea de que las dificultades actuales deben ser interpretadas como parte de un proceso de transformación más extenso y no como el resultado exclusivo de las medidas adoptadas desde diciembre de 2023. Así, el Presidente volvió a reivindicar su programa económico y a sostener que los indicadores positivos permiten realizar un balance favorable de su administración.
FUENTE: Minutouno