En medio de una siembra que avanza a una velocidad inusitada, los productores de trigo están recibiendo muy buenas noticias.
Principalmente, la fuerte baja de la urea, un insumo clave para los rendimientos y la calidad del cereal, que se había disparado en los últimos meses ante la guerra entre Estados Unidos e Irán, y que ahora muestra una baja constante y permanente.
El resultado es que las proyecciones bajistas que se hicieron para el área triguera nacional ahora no son tan malas, porque ante esta mejora del panorama económico, muchos productores que decidieron no implantar están reviendo su estrategia, teniendo en cuenta que la ventana de siembra aún está activa.
Según el informe mensual nacional de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), hasta el mes pasado se aguardaban 6,66 millones de hectáreas de trigo en Argentina, y ahora la cifra creció un 2,4% o 160.000 hectáreas, hasta 6,82 millones.
La entidad rosarina ya había anticipado una mejora de las expectativas en la zona núcleo, y ahora extendió esta tendencia a todo el territorio productivo nacional.
De esta manera, de manera preliminar puede proyectarse que el trigo podría volver a superarse la barrera de los 20 millones de toneladas en la cosecha.
“De a poco se están alineando factores claves para volver a tener un gran ciclo productivo de trigo en Argentina”, señala el reporte elaborado por el jefe de estimaciones agrícolas de la BCR y líder de la GEA, Cristián Russo.
El relevamiento repasa que, hasta mayo, la cosecha 2026/27 se estimaba en alrededor de 18 o 19 millones de toneladas, más de 10 millones por debajo de lo que fue la excepcional campaña 2025/26 (29,5 millones), debido fundamentalmente al fuerte achique de la superficie –medio millón de hectáreas menos–, combinado con una fertilización insuficiente debido a los altos costos.
Así, el horizonte productivo se trazaba con un rinde país inferior al ciclo anterior, de 29 quintales por hectárea (qq/ha).
Aquí es donde la urea cambió la ecuación. “Pese a arrancar con el mejor escenario de siembra de la década gracias a los perfiles cargados, el trigo arrancaba con una gran piedra en el zapato, la urea, un fertilizante clave, costaba 1.000 U$S/ha. Pero en el último mes, la urea se acomodó en valores de 800 a 850 U$S/t. Y también hay mayores expectativas en el precio del trigo por los problemas climáticos que enfrenta el cereal en países como Estados Unidos, Francia y Australia”, resume Russo.
Esto es lo que hace que el recorte de área que era de 500.000 hectáreas, ahora sea de “solo” 350.000, a lo que se suma que los niveles de fertilización también mejorarían.
En consecuencia, “con un área que pasa a estimarse en 6,82 millones de hectáreas, sería la cuarta mayor siembra triguera de los últimos 17 años. Y volviendo a tomar un rinde promedio nacional de 30,5 qq/ha y restando 250.000 ha (como no cosechadas), el horizonte productivo nacional -con un clima normal- estaría en los 20 millones de toneladas”, estima Russo.
FUENTE: InfoCampo.