miércoles 27 de mayo de 2026 - Edición Nº1071

Pehuajó | 27 may 2026

MEMORIA DEPORTIVA

Emotiva donación de la familia Farabollini al Museo de Pehuajó

16:39 |Marta Zuccari de Loyola, la única sobrina de la leyenda automovilística pehuajense Jorge Farabollini entregó a la institución fotografías inéditas de su tío, afiches originales y publicaciones que retratan momentos imborrables de una época dorada del TC.


El Museo Regional “Rafael Hernández” de Pehuajó vivió el pasado viernes una jornada atravesada por la emoción, los recuerdos y el valor de la memoria deportiva local. Hasta allí llegó Marta Zuccari de Loyola, acompañada por su esposo e hijo, para protagonizar un encuentro tan íntimo como significativo.

Marta no es una visitante más: es la única sobrina de Jorge Eduardo Farabollini, el inolvidable piloto pehuajense que supo convertirse en uno de los grandes ídolos populares del automovilismo regional.

Hija de Rosa Farabollini, hermana del recordado volante de Turismo Carretera, Marta mantiene viva una historia familiar profundamente ligada al deporte y a la identidad de la ciudad.

Nacida en Pehuajó y actualmente radicada desde hace años en Ciudadela, en cercanías de la Capital Federal, regresó esta vez con una misión especial. Al no haber podido participar días atrás del homenaje que el museo dedicó a su tío, decidió acercarse personalmente para conocer las instalaciones y realizar una donación de enorme valor histórico y afectivo.

La entrega incluyó fotografías inéditas, afiches originales y publicaciones vinculadas a la trayectoria deportiva de Farabollini, piezas que retratan momentos imborrables de una época dorada del automovilismo argentino.

Todo el material fue recibido por la directora del museo, Jimena Civelli, quien encabezó el registro y preservación de los documentos, tarea que se realizó en presencia de Blanca Carnevali, Roberto Francisco Rodríguez y Emanuel Rodríguez, especialmente convocados para la ocasión.

Pero más allá de los objetos, lo que verdaderamente colmó la sala fueron las historias. Cada imagen despertó anécdotas, recuerdos y comentarios que transformaron la visita en una verdadera reconstrucción colectiva de la memoria. Los más jóvenes presentes -incluido el personal del museo- siguieron cada relato con atención y asombro, conscientes de estar participando de un momento único.

La tarde dejó algo más que una donación documental: dejó la certeza de que las grandes figuras nunca desaparecen del todo cuando hay quienes continúan contando sus historias.

 

FUENTE: Noticias de Pehuajó.

 

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