El primer domingo dejó una postal contundente: persianas bajas y una ciudad que empieza a adaptarse. Ahora, el desafío será sostener el equilibrio entre derechos laborales, actividad económica y hábitos de consumo que, lentamente, comienzan a cambiar.
El cumplimiento de la Ordenanza Municipal N° 67/26, que establece el cierre de supermercados los días domingo, fue prácticamente total en la ciudad de Pehuajó. Tal como se había anticipado desde el Departamento de Prensa municipal en comunicados oficiales difundidos días previos, la normativa comenzó a regir con controles y fuerte expectativa social.
Durante la jornada, la gran mayoría de los supermercados mantuvieron sus puertas cerradas, evidenciando un acatamiento contundente a la medida impulsada por el Ejecutivo local. La normativa, reglamentada a través de decreto, busca reorganizar la actividad comercial dominical, en línea con planteos vinculados al descanso laboral y la equidad entre distintos rubros.
Según lo informado previamente, la ordenanza alcanza específicamente a grandes superficies comerciales, dejando fuera a comercios de cercanía, lo que generó un nuevo esquema de consumo durante el domingo. Vecinos debieron reorganizar sus compras, mientras que pequeños comercios registraron mayor movimiento.
Si bien no se reportaron sanciones significativas en esta primera jornada, el municipio había advertido que los controles se mantendrían activos para garantizar el cumplimiento. En ese marco, el comportamiento del sector supermercadista fue interpretado como una señal clara de adaptación a la normativa vigente.
No obstante, la medida continúa generando debate. Mientras algunos sectores destacan el impacto positivo en términos laborales y comerciales, otros plantean dudas sobre su sostenibilidad en el tiempo y su efecto real en la economía local.
FUENTE: Rumores de Pehuajó