Argentina volvió a posicionarse como país libre de influenza aviar altamente patógena (IAAP), un estatus clave para la cadena avícola y para el ingreso de divisas vinculadas al comercio exterior.
La confirmación llegó luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) cerrara el último evento detectado en aves comerciales y presentara ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) la correspondiente autodeclaración sanitaria.
El proceso no fue inmediato ni automático. La normativa internacional exige cumplir con una serie de condiciones estrictas, entre ellas, un período mínimo sin nuevos casos tras la finalización de todas las tareas sanitarias.
En este caso, transcurrieron más de 28 días desde la intervención en los focos detectados en localidades como Ranchos, Lobos, Bolívar y Alejo Ledesma. Allí se aplicaron protocolos que incluyeron despoblamiento, disposición final de aves, limpieza y desinfección de los establecimientos.
El informe elevado por el SENASA detalló cada una de las acciones ejecutadas desde la detección de sospechas hasta la contención definitiva de los brotes, en línea con los estándares del Código Sanitario para los Animales Terrestres.
Esa trazabilidad no solo responde a exigencias técnicas, sino que se convirtió en una señal de confianza para los mercados internacionales, especialmente en un contexto donde la sanidad es una condición determinante para sostener exportaciones.
Con el nuevo estatus, el organismo sanitario argentino retoma negociaciones con países que habían restringido sus compras tras la aparición de los focos.
La reapertura no es automática, pero sí esperada: el reconocimiento como país libre suele ser un paso imprescindible para normalizar flujos comerciales, en un sector que tiene fuerte inserción externa.
FUENTE: SENASA.