Tres meses de silencio en la sala de conferencias de la Casa Rosada no se rompen gratis. Este miércoles el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió al atril –la última rueda de preguntas que contestó solo fue el 30 de diciembre-, y no fue para ordenar el caos sino para intentar administrarlo e instalar la agenda.
La escena tuvo ensayo general, aunque por primera vez en mucho tiempo, el funcionario parecía no tener el control del libreto.
El dato más evidente fue lo que no pasó. No hubo explicaciones de fondo sobre el viaje a Punta del Este ni sobre su patrimonio. En cambio, aseguró: “Mi patrimonio lo construí antes de entrar al Gobierno. No tengo nada que esconder”. Adorni evitó detalles, esquivó repreguntas y fijó una línea de contención clara: solo hablará ante la Justicia.
“Estamos poniendo a disposición de la Justicia toda la información que necesiten”, completó en su escueto mensaje de inicio sobre el tema, al tiempo que dijo no tener "nada que esconder".
Según se supo, la conferencia de este miércoles fue idea del propio Adorni. Un movimiento que, en teoría, buscaba retomar la iniciativa después de semanas de ruido. Ayer se organizó una reunión con todos los equipos de comunicación para ordenar el mensaje, calibrar el tono y, sobre todo, evitar que el tema creciera más de lo necesario.
Ese mismo día, el asesor Santiago Caputo habló con Adorni por teléfono y luego mantuvieron un encuentro cara a cara antes de la exposición, en donde se terminó de pulir el texto de defensa que el jefe de Gabinete leyó al inicio de la conferencia.
Como muestra de respaldo, lo acompañó gran parte del Gabinete: Alejandra Monteoliva (Seguridad), Pablo Quirno (Cancillería), Luis “Toto” Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Transformación y Desregulación del Estado), Mario Lugones (Salud). Además, estaban Martin Menem, María Ibarzabal Murphy, Ignacio Devitt, Nahuel Sotelo y el propio Santiago Caputo.
La foto buscaba transmitir respaldo político, aseguraron desde el Gobierno a este medio. También, de manera menos elegante, dejaba en evidencia que el vocero ya no alcanza por sí solo.
“Ningún otro Gobierno sostuvo una vara tan alta como la nuestra. Nunca”, lanzó Adorni y completó: “Un ministro gana casi la mitad hoy de lo que ganaba con Alberto Fernández”. En ese sentido reiteró: “No somos lo mismo que los que vinieron antes y la gente lo sabe”. “Parece que nos olvidamos que vivimos en un país donde un secretario revoleaba bolsos”, completó.
El oficialismo viene midiendo el impacto del tema en redes y medios, y apuesta a que “se diluya” en los próximos días. Según dijo una fuente de Casa Rosada, “la gente no se va a dormir pensando en Adorni sino en comer”.
FUENTE: Ámbito.