En ese mensaje, el mandatario defendió el rumbo del programa económico que impulsa su gobierno y sostuvo que, pese a las dificultades recientes, los indicadores muestran que la Argentina está mejor que en 2023. Al mismo tiempo, volvió a cuestionar la cobertura mediática sobre la coyuntura económica y criticó con dureza a la oposición.
“Resulta insostenible que el 100% de los zócalos televisivos insistan en que ‘todo está mal’”, escribió Milei en el inicio de su publicación. Según el Presidente, esa mirada responde más a un “relato” que a un análisis basado en datos.
A pesar del tono confrontativo del mensaje, el Presidente reconoció que el inicio del año estuvo marcado por tensiones económicas. “Sabemos que estos últimos meses fueron duros”, admitió, aunque explicó ese escenario como consecuencia de los desequilibrios heredados del gobierno anterior.
En ese sentido, sostuvo que el proceso de corrección económica tiene costos en el corto plazo y que parte de las dificultades actuales se explican por la necesidad de desarmar lo que definió como “bombas” dejadas por la gestión kirchnerista. Según planteó, ese proceso implicó tasas de interés más elevadas, una desaceleración de la actividad y presiones inflacionarias.
Sin embargo, Milei aseguró que los resultados de las políticas económicas ya comienzan a reflejarse en los datos y sostuvo que, independientemente de la metodología que se utilice para medirlos, la tendencia general muestra una mejora respecto de la situación que existía hacia el final del gobierno de Alberto Fernández.
En su publicación, el mandatario insistió en que la economía se encuentra en una etapa inicial de recuperación. Según afirmó, los indicadores muestran que el proceso de estabilización empieza a consolidarse y que el país está mejor que en 2023.
“Los datos son contundentes”, señaló, al tiempo que cuestionó a quienes niegan esa evolución. Para el Presidente, desestimar los indicadores oficiales en favor de percepciones o casos aislados implica “ir contra cuatro siglos de progreso científico”.
Ese argumento se inscribe en una línea discursiva que el Gobierno viene sosteniendo desde hace meses: que el proceso de estabilización macroeconómica avanza, aunque sus efectos no se perciban todavía de manera uniforme en toda la sociedad.
En ese punto, Milei introdujo un matiz en su diagnóstico. Reconoció que los datos macroeconómicos positivos no implican necesariamente que todos los sectores de la sociedad estén atravesando una mejora en su situación cotidiana.
“Sería intelectualmente deshonesto afirmar que todos están mejor”, sostuvo el mandatario. Según explicó, las estadísticas económicas reflejan promedios y, por lo tanto, conviven realidades muy distintas dentro de la misma economía.
En ese sentido, señaló que hay sectores que todavía se encuentran en situaciones críticas y que la recuperación económica no avanza a la misma velocidad para todos. “Los procesos de mejora no avanzan de la misma manera para cada grupo social”, indicó.
Frente a ese escenario, el Presidente volvió a pedir paciencia a la sociedad y defendió la continuidad del programa económico del Gobierno.
“Por eso pedimos paciencia”, escribió en su publicación, al tiempo que sostuvo que el rumbo elegido es el correcto y que modificarlo ahora implicaría poner en riesgo los avances logrados.
En ese marco, reiteró que la estrategia económica continuará centrada en el equilibrio fiscal, la reducción de la emisión monetaria y una política monetaria restrictiva orientada a consolidar el proceso de desinflación.
Las declaraciones de Milei se produjeron en un contexto en el que distintos indicadores muestran tensiones en la economía. En las últimas semanas se conocieron datos que reflejan una caída en la actividad industrial y en la construcción, además de una inflación que todavía se mantiene en niveles relativamente elevados.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero marcó una suba del 2,9%, el mismo nivel que había registrado en enero, mientras que las proyecciones iniciales para marzo ubican la inflación en una franja cercana al 3%.
Aunque el Gobierno sostiene que la tendencia es descendente, ese escenario complica el objetivo que había planteado el equipo económico de acercarse a una inflación cercana a cero hacia mediados de este año.
En paralelo, funcionarios del Ministerio de Economía también salieron a defender el rumbo del programa económico. El viceministro de Economía, José Luis Daza, sostuvo que las expectativas inflacionarias se encuentran “bien ancladas” y cuestionó lo que definió como una “obsesión por el corto plazo” en el análisis de los datos.
FUENTE: Diario El Día