Desde hace ya algunos años, el uso del celular en el ámbito escolar comenzó a traer serios inconvenientes al momento de dar clases. Y lo que debía ser una hora de estudio y aprendizaje se convirtió, en reiteradas oportunidades, en instantes de distracción generados por el uso del móvil para jugar a jueguitos en red, chatear y hasta, en algunos casos, apostar. También muchos estudiantes han llegado a sacar fotos de sus compañeros y docentes para realizar con ellas stickers que luego usan para burlarse y generar situaciones de bullying. Estas y otras situaciones generaron que por ley se restrinja el uso de celulares en clase.
Y si bien en muchos cursos el celular pudo aprovecharse como una valiosa herramienta pedagógica que permitía leer material de la materia o realizar diversas producciones audiovisuales respetando los contenidos desarrollados a lo largo de un cuatrimestre, su uso indebido volvió incontrolable la situación.
Restricción
Esto generó que, paulatinamente, muchos establecimientos educativos de la provincia de Buenos Aires y también de Trenque Lauquen optaran por restringir su uso en la escuela. En algunos casos, sólo en horas de clases. En otros, en todo momento.
También, a nivel local, en algunas escuelas se tomó la decisión de guardar los celulares en una caja bajo llave cuando los estudiantes insisten en usar el celular, aun sabiendo que no pueden hacerlo. En esa situación, se le solicita el celular al alumno, se lo guarda, y se lo devuelve una vez finalizada la jornada.
En este marco, desde todos los colegios se ha solicitado que las familias ayuden en este sentido para evitar inconvenientes dentro del colegio.
Y si bien desde muchos grupos familiares se ha explicado que permiten que sus hijos concurran a la escuela con el celular por una cuestión de organización familiar (debido a que esto les permite estar comunicados ante cualquier eventualidad) desde las instituciones se pide que hagan lo posible para que el estudiante sea consciente de que no puede usar el móvil en horario de clase.
Además, se informa que, ante cualquier situación de emergencia, pueden comunicarse directamente con el colegio o, bien, la escuela avisará si el joven requiere de la presencia de sus padres en el lugar.
Es importante señalar que este año comenzó a regir la Ley Provincial 15.534 que restringe el uso de dispositivos digitales personales durante el horario de clase.
La normativa establece que los teléfonos y dispositivos digitales personales no podrán utilizarse en clase, salvo que el docente lo disponga expresamente con fines pedagógicos.
“La situación con los celulares en muchos casos se ha vuelto incontrolable, si te encontrás con un grupo que respeta los acuerdos de convivencia, se puede utilizar el móvil como herramienta pedagógica, se puede leer y generar producciones interesantes, pero con un grupo que no respeta esos acuerdos se complica mucho, no son pocos los estudiantes que juegan a los jueguitos o realizan apuestas en horas de clase”, dijo un docente de secundaria antes de agregar que “en el balance termina siendo más positiva la prohibición de los celulares porque termina siendo mucho más una distracción que un recurso interesante para trabajar y utilizar en el aula”.
Otra docente, también de secundaria, afirmó que “personalmente tengo sentimientos un poco encontrados con respecto al uso del celular en el aula. Pienso que, en primero, segundo y tercer año está muy bien que no se use, más que nada porque a los chicos se les pide que vayan a buscar una fotocopia y ellos la traen, pero en ciclo superior sí podría usarse porque no todos los padres tienen la posibilidad de comprar libros para la materia, más luego las fotocopias que hay que sacar. Y por más que uno suba el material a alguna plataforma, eso no garantiza que luego los chicos lleven impreso ese material. El año pasado pudimos leer varios textos a partir del teléfono porque, quien va a estudiar y tiene ganas de aprender, utiliza el teléfono para lo que corresponde”.
Otra profesora afirmó que “personalmente pienso que los estudiantes no deben asistir con su celular a la escuela y, en caso de que lo hagan, tienen que llevarlos apagados y no sacarlos de la mochila. Porque si por una cuestión de organización familiar los padres quieren que su hijo lleve el celular al colegio, que sepan que en la escuela no lo va a poder usar y debe tenerlo guardado, mucho más si se tiene en cuenta que la escuela no puede responsabilizarse por la pérdida o rotura del dispositivo. Además, en caso de una emergencia, siempre la escuela primero avisa a las familias”.
Lo que dice la ley
Cabe recordar que el senador provincial por Avellaneda, Emmanuel Santalla, es el autor de la Ley Provincial 15.534, que comenzó a regir con el inicio del presente ciclo lectivo en todas las escuelas de la provincia de Buenos Aires.
Tras su reciente sanción, el legislador destacó el impacto positivo que tendrá la medida en el sistema educativo bonaerense y recordó que la ley surge como respuesta a una problemática creciente: la distracción constante generada por las pantallas.
Según los datos que fundamentan la iniciativa, más del 50% de los alumnos reconoce distraerse con su propio teléfono, mientras que un 45% afirma verse afectado por el uso de dispositivos de sus compañeros.
“Esta medida pone un freno a una tendencia que impacta directamente en el aprendizaje, la atención y los vínculos dentro del aula”, afirmó Santalla.
FUENTE: La Opinión.