En línea con lo que había anticipado el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), este viernes el INDEC informó que el Producto Bruto Interno (PBI) se expandió 4,4% en 2025.
Si bien la economía trepó a un nivel récord, sobre el cierre del año pasado se observó una nueva desaceleración, a la vez que preocupa la heterogeneidad sectorial y su impacto negativo en materia de empleo.
Según las estadísticas oficiales, el PBI no solo recuperó las caídas de los dos años previos, sino que marcó un máximo real desde el inicio de la serie (2004). Valuado en dólares, el país generó unos U$S 680.663 millones aproximadamente.
El incremento respecto de 2024 fue explicado principalmente por la dinámica del consumo privado, que escaló 7,9% y representó el 74,4% del producto, una cifra que superó el promedio de los años previos.
Detrás le siguió la inversión, que avanzó 16,4%; sin embargo, en este caso la variable lejos está de su mejor performance ya que el número fue inferior a los observados en 2023, 2022, 2017, 2013, 2012 y 2011.
Las exportaciones también aportaron lo suyo, con un alza del 7,6%. Mientras tanto, el gasto público apenas mostró una variación positiva del 0,2%.
Por el lado de la oferta, la principal contribución provino de la intermediación financiera, cuya actividad se disparó 24,7%.
El podio lo completaron el comercio (+3,6%), por su incidencia sobre el total producido ya que es la segunda actividad más relevante (detrás de la industria manufacturera), y el agro (+6,2%). También fueron importantes las subas en actividades inmobiliarias y en el sector de petróleo y minería.
De acuerdo con los datos del INDEC, en el último trimestre de 2025 el PBI fue 2,1% superior al del mismo período de 2024. Esto significó la segunda desaceleración consecutiva del crecimiento en términos interanuales.
Asimismo, la serie desestacionalizada marcó una mejora del 0,6% versus el tercer trimestre, mientras que la serie tendencia-ciclo arrojó una variación nula, lo cual da indicios de un posible estancamiento en la economía.
Los dos sectores con mayor peso en el producto, la industria y el comercio, sufrieron en el último trimestre de 2025 una caída interanual del -5% y -2,2%, respectivamente.
Empleo en problemas
La heterogeneidad sectorial genera dudas sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento ya que por el momento no está generando empleo.
Los puestos de trabajo que se destruyeron en la industria y en la construcción, las dos actividades más golpeadas desde que Javier Milei es presidente, lejos están de ser compensados por los sectores "ganadores".
De hecho, algunos de estos, como la intermediación financiera y el sector petrolero, están destruyendo empleos en términos netos, dinámica asociada en buena parte a reconversiones estructurales de estas actividades, que no dejan de implicar la pérdida de un ingreso estable para los trabajadores afectados.
En ese sentido, un estudio del Banco Provincia reflejó que 2025 fue el primer año en el cual creció el PBI, pero aumentó el desempleo. "Una actividad tirada por sectores poco intensivos en trabajo y la caída del poder adquisitivo, que obliga cada vez a más gente a buscar trabajo, provocó este fenómeno inédito para la economía argentina", explicaron.
FUENTE: Ámbito.