Los daños a la infraestructura energética en la región del Golfo Pérsico comienzan a diseñar un nuevo escenario en el mercado de los fertilizantes que necesita el agro.
Apenas iniciado el conflicto con Irán, la clave estaba puesta en su duración y en cuanto tiempo demoraría la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz. En esa situación y más allá de la duración del conflicto, la libre circulación por esa vía naútica llevaría a que los precios se acomodaran a la baja.
Para la Argentina, el conflicto nos tomó en plena cosecha gruesa con una ventana de unos 30 días para decidir la importación de urea desde esa región.
Es que el 80% de las importaciones de urea arriban al país entre junio y octubre (promedio de los últimos 10 años), básicamente enfocadas en atender las necesidades del maíz, y se necesitan unos 60 días de anticipación entre que se concreta la operación y la mercadería arriba al país.
Quiere decir que la decisión para una urea que llegue en junio debe ser tomada a fines de marzo o principios de abril.
El riesgo para el importador es quedar descalzado con el precio; es decir, acordar uno alto al momento de decidir la operación y que al llegar el fertilizante el mercado haya bajado.
Considerando que Argentina cuenta con una planta de urea que abastece aproximadamente el 50% del consumo, al menos para la campaña de fina (trigo y cebada) el problema no sería de disponibilidad sino de precio, e incluso más que de precio de la relación grano/fertilizante; es decir, del poder de compra del cereal.
De manera que para el productor tampoco es sencillo decidir tomar posición respecto del insumo en este momento. La recomendación hasta ayer era esperar, a menos que por una cuestión puntual fuera necesario fertilizar, caso verdeos o pasturas.
La escalada de precios
Para mensurar el impacto de la guerra en el Golfo podemos tomar el dato de Armaiti Group, especializado en los negocios de fertilizantes en esa región: del 26 de febrero, previo al inicio del conflicto, al 18 de marzo, la urea FOB de Medio Oriente pasó de 481 a 755 dólares por tonelada; es decir una suba del 57 por ciento.
Pero desde este 18 de marzo las cosas están cambiando. Los bombardeos a las plantas de gas tanto en Irán como en Qatar empiezan a llevar la situación a algo más estructural que coyuntural, dado que se daña la capacidad de producir urea, cuyo su principal insumo es precisamente el gas.
Es decir, ahora ya no solo se trata de que se reabra la circulación por el estrecho de Ormuz sino que la capacidad de producir urea no se vea afectada. Sin la urea de Irán y de los países del Golfo, la disponibilidad mensual a nivel global que era de unas 3,7 millones de toneladas en marzo de 2025, se reduce a unas 2 millones en el presente.
A esta situación se le suma la decisión del gobierno chino de suspender nuevas exportaciones de urea y mezclas de nitrógeno y potasio.
FUENTE: InfoCampo.