De la mano de su presidente, Lucas Magnano, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) presentó en Expoagro una nueva edición de su informe mensual denominado “semáforo de las economías regionales”.
Se trata de un reporte elaborado por el economista David Miazzo que analiza tres componentes de 19 cadenas regionales: negocio (evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual), productivo (mide el área o stock, según corresponda, y la producción), y de mercado (analiza la evolución de las exportaciones y las importaciones, así como el consumo interno).
Los resultados, con datos a enero, no son alentadores: hay solo cuatro actividades en verde, lo que significa una situación de crecimiento o prosperidad, mientras que siete están en amarillo (señales de alerta) y ocho en rojo (signos de crisis), dos más que en el cierre de 2025.
Puntualmente, el maní y la leche fueron las economías regionales que presentaron una desmejora en la variación intermensual.
El informe fue presentado por Magnano, junto a Miazzo y al secretario de la entidad, Mario Raiteri, ante los ministros de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso; de Desarollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo; de Desarrollo Agrario de Buenos Aires, Javier Rodríguez; y ante el secretario de Agricultura y Ganadería del Ministerio de Desarrollo de Producción de Santa Fe, Ignacio Mántaras.
El objetivo fue ofrecer información relevante a estas autoridades con relación a la situación que atraviesan las cadenas regionales y la necesidad de apuntalarlas con políticas de fomento y sostén.
En este contexto, el resumen del semáforo es el siguiente:
El tobogán lechero
En este marco, Coninagro analizó por qué estos dos sectores ingresaron a un escenario crítico.
“En el caso de la lechería, el paso a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. El precio que recibe el productor por litro de leche se mantiene sin cambios desde hace 10 meses, en torno a los $470. En términos interanuales, esto implica una suba de apenas 8%, muy por debajo de una inflación cercana al 32%”, explica el estudio.
A esto se suma un componente productivo estable, sin grandes cambios en los niveles de ordeñe, y un componente de mercado complejo, con un incremento de las importaciones (+50%) en relación con las exportaciones (+20%).
En el caso de la producción manisera, el principal factor detrás de su traspaso de categoría es el deterioro del componente de negocio, combinado con proyecciones poco favorables en el componente productivo.
“El precio en dólares de la tonelada pagada al productor se mantiene estancado desde hace ocho meses, en torno a los U$S 594. A esto se suman malas proyecciones para la campaña 2025/26, con una caída proyectada del 25% en el área sembrada (132 mil hectáreas menos) y una reducción del 13% en la producción (215 mil toneladas)”, especifica el documento.
FUENTE: Expoagro / InfoCampo.