El Gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa marcada por una inusual rotación de funcionarios en puestos de decisión. En las últimas horas, cinco altos cargos presentaron su renuncia o dejaron sus funciones, con salidas en el área de Transporte y en la Unidad de Información Financiera (UIF), entre otras áreas de la administración nacional.
Este viernes, Carlos Casares renunció a la intervención del Ente Regulador del Gas (Enargas), la quinta salida del Gobierno en 24 horas. En la misma línea, el secretario de Transporte, Luis Pierrini, renunció alegando motivos personales, y poco después los presidentes de Trenes Argentinos Operaciones y de Trenes Argentinos Infraestructura, Gerardo Boschín y Leonardo Compelatore, también pusieron su cargo a disposición, elevando la cifra de salidas a cuatro en menos de un día. A su vez, el titular de la UIF, Paul Starc, formalizó su dimisión, completando ese breve pero intenso episodio de baja de funcionarios.
Este episodio reciente se inserta en un patrón más amplio: la administración Milei acumula un volumen significativo de salidas desde que asumió en diciembre de 2023. Según distintos relevamientos que analizan la gestión desde su inicio, decenas de funcionarios de primer y segundo nivel dejaron el Gobierno por renuncias o despidos, incluyendo ministros, secretarios y otros cargos de alta jerarquía.
La administración libertaria acumula salidas en áreas clave
Distintas fuentes especializadas han llegado a estimar que más de 50 funcionarios de jerarquía política dejaron sus cargos a lo largo del primer año de gestión, y otros análisis amplían ese número a más de 200 cuando se consideran desvinculaciones y rotaciones en organismos descentralizados.
Los sectores más afectados por este flujo de salidas incluyen áreas claves de la administración pública, desde el gabinete económico hasta organismos técnicos y agencias estatales, con movimientos tanto en el Poder Ejecutivo como en entes reguladores. Parte de estas renuncias responden oficialmente a “motivos personales” o a reacomodamientos tras resultados electorales, mientras que otros se interpretan como producto de tensiones internas, choques políticos o diferencias estratégicas dentro del Gobierno.
La lista de bajas también se amplió en áreas sensibles del Estado. A mediados de enero, Alfonso Peña dejó su puesto como director de la Entidad Binacional Yacyretá, en un movimiento que incluyó además la salida de Diego Luis Adúriz, en el marco de un recambio interno en el organismo energético.
En el Banco Nación también hubo cambios relevantes. El director Rodolfo Carvajal fue desplazado de su cargo, mientras que Daniel Tillard presentó su renuncia a la presidencia de la entidad. Su llegada había sido producto de un entendimiento político entre Javier Milei y el exgobernador cordobés Juan Schiaretti, un acuerdo que se desactivó en pocos meses.
En el área de inteligencia, en diciembre Sergio Neiffert dejó la conducción de la SIDE tras ser apartado por el Ejecutivo. En su lugar asumió Cristian Auguarda, el contador que hasta entonces estaba a cargo de la auditoría de los fondos del organismo.
Ministros que dejaron el Gabinete
Desde el inicio de la gestión, el recambio también alcanzó a ministros y funcionarios de primera línea. Ya no forman parte del Gobierno Guillermo Ferraro (Infraestructura), Nicolás Posse (Jefatura de Gabinete), Mario Russo (Salud), Diana Mondino (Cancillería), Gerardo Werthein (Relaciones Exteriores), Guillermo Francos (Jefatura de Gabinete) y Lisandro Catalán (Interior).
Desde la Casa Rosada subrayan que estas salidas no implican desorden, sino una “renovación” o ajuste en la gestión para consolidar un equipo alineado con las prioridades del proyecto político. Críticos, en cambio, señalan que la persistente rotación puede debilitar la implementación de políticas de largo plazo y generar incertidumbre tanto en la administración pública como entre inversores y actores sociales.
El fenómeno de las renuncias se da mientras el Gobierno intenta avanzar con una agenda de reformas amplias, en un contexto político interno complejo y con desafíos de gobernabilidad significativos. Las próximas semanas servirán para ver si esta tendencia se estabiliza o continúa siendo una marca distintiva de la gestión.
FUENTE: Ámbito Financiero